El territorio valenciano, es una zona por lo general poco ventosa (intensidades débiles que no superan los 15-20 km/h, bajo el dominio del anticiclón de Azores, que favorece el desarrollo de vientos débiles a moderados en régimen de circulaciones locales y brisas marinas en un territorio de orografía compleja. Sin embargo, este territorio no escapa de fuertes vientos que azotan preferentemente los meses fríos del año (noviembre a marzo) de procedencia oeste (poniente) y noroeste (mistral) sin olvidar los temporales del este (levante) en zonas costeras como la de la Rada de Moraira con máxima exposición al Mediterráneo (costa del Cabo de la Nao a Punta de Moraira o Cap D´Or).
El fenómeno atmosférico causado por el calentamiento y enfriamiento desigual de dos áreas geográficas vecinas, la marina y la terrestre es el origen de las brisas, responsables de que, en lugares como la Rada de Moraira, tengamos temperaturas más moderadas a partir de la estación primaveral en la que comienzan a subir las temperaturas de la zona y durante toda la estación veraniega hasta finales de septiembre. Gracias a las brisas marinas notamos cierto alivio y respiro durante ciertos momentos del día y periodos más cálidos en esta zona y aportan un confort climático muy preciado en la Rada de Moraira muy reconocido por la comunidad local y visitantes a la misma.
Las brisas marinas, conocidas también en el argot geográfico y marinero del mediterráneo occidental como “marinades estiuenques”, se producen por la diferencia de temperatura entre la superficie del mar y la superficie terrestre.
Tiempos Singulares como temporales de levante y ponentadas, también son características de este territorio, así como las lluvias torrenciales que pueden conllevar efectos catastróficos magnificados por la intensa ocupación del suelo y los cambios en los usos de este desde mediados del siglo XX.
En la zona se tienen noticias de la riada de octubre de 1958 que supuso que el Bco. de las Sorts o de Moraira, bajara lleno de lado a lado del valle en su tramo final, inundando los cultivos y llevándose por delante, tierras y animales y dejando impracticable la zona de desagüe junto al mar y caserío de Moraira. Este episodio de lluvias intensas y torrenciales también asoló la cala del Portet que entonces no ofrecía una construcción tan densa de viviendas como la actual.
Este tipo de precipitaciones intensas, concentradas en unas pocas horas o minutos, son típicas de nuestro clima mediterráneo, del que la torrencialidad es una de las características más destacadas, y son el resultado habitualmente de precipitaciones procedentes de ciclogénesis mediterráneas o temporales de levante, conocidos entre la población como episodios de gota fría y/o Dana.
La torrencialidad de estas lluvias tiene una clara componente espacial, con una localización marcadamente litoral y prelitoral y no es homogénea en el territorio valenciano, siendo un rasgo importante la existencia de un área de torrencialidad extrema en el litoral sur del golfo de Valencia. Las causas hay que relacionarlas, ente otros, con factores topográficos, tales como la existencia de barreras montañosas que interceptan los flujos húmedos del este y que gracias a esa óptima exposición facilitan los procesos de convergencia y ascenso orográfico de esas masas de aire cálido y húmedo que se nutren a su paso por un mar Mediterráneo muy cálido.
La torrencialidad de las lluvias tiene además un componente estacional, ya que se producen en otoño y primavera, y que en las últimas décadas tiene una correlación con el calentamiento del sistema climático, en los que la acción de hombre ha tenido su incidencia, y que han agudizado los riesgos pluviométricos opuestos que venimos experimentando en la vertiente mediterránea de la Península Ibérica: precipitaciones torrenciales y sequías extremas, siendo ambos fenómenos adversos y de gran incidencia en el territorio y en las sociedades que los ocupan.
Frente a los temporales de levante que suelen producir lluvias intensas, encontramos las situaciones meteorológicas relacionadas con vientos del oeste o ponientes, que dan lugar a ascensos muy notables de las temperaturas. Las ponentadas, son situaciones de vientos secos y cálidos, cuyos flujos de vientos proceden del tercer y cuarto cuadrante y que tras atravesar toda la península llegan recalentados y secos a nuestras zonas y activan dos de los riesgos más importantes que nos afectan, como son: las olas de calor y los incendios forestales, en este último caso por su capacidad para secar muy rápidamente la superficie de la vegetación, su potencial para activar fuegos latentes, o propagar pequeños fuegos resultado de prácticas agrícolas o descuidos humanos en zonas de ocio y acampada. Además, estas ponentadas tienen gran capacidad para propagar los fuegos gracias a su persistencia e intensidad.